Mostrando entradas con la etiqueta futbol uruguayo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta futbol uruguayo. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de marzo de 2009

Los medio pelo


Un par de meses atrás, el presidente del Club Atlético Peñarol, el Cr. Juan Pedro Damiani realizó algunas declaraciones al respecto de los refuerzos que al momento había concretado Nacional, que a priori aparecía como el gran ganador del período de pases.
Como se puede ver en la foto, las palabras textuales de Damiani fueron
"¿A quién trajo Nacional? A Federico Domínguez, lo demás es medio pelo"
Esto generó cierto revuelo en el ambiente, particularmente en filas tricolores, donde se había trabajado mucho para concretar las mencionadas incorporaciones y había gran expectativa en lo que las mismas pudieran aportar al equipo, tanto en el cierre del Torneo Apertura, como en el desarrollo del Torneo Clausura y de la Copa Santander Libertadores.
Como nadie puede hacer futurología y muchas veces las palabras se las lleva el viento, parecieron declaraciones inteligentes de Damiani, aunque no del todo “buena leche”; pero el tiempo también se encarga de poner las cosas en su lugar, y si bien todavía falta mucho para que llegue el tiempo de hacer balances, no es malo hacer un diagnóstico preliminar de la situación actual de los refuerzos tricolores.
Enorme fue la sorpresa para muchos cuando el “Maestro” Oscar Washington Tabarez dio la lista de 24 convocados para los partidos contra Paraguay y Chile por las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010, ya que entre ellos se encontraban Rodrigo Muñoz, Martín Rodríguez y Álvaro Fernández, los 3 “medio pelo” que el erudito en la materia Damiani descalificó gratuitamente ante los medios dos meses atrás, incluso trascendió que a Fernández, que fue ofrecido a los dos grandes lo desestimó porque quería solamente refuerzos de categoría.
Por contrapartida, si uno mira las incorporaciones efectuadas por el conjunto carbonero, se encuentra con que tanto Ignacio Ithurralde como Braian Rodríguez han tenido pocos y poco felices minutos en cancha, lo cual acentúa aún más lo desacertadas que fueron las declaraciones del presidente mirasol; supongo que será hora de mirar hacia adentro y hacer un poco de autocrítica, algo que en el fútbol nuestro no es cosa de todos los días.

viernes, 20 de marzo de 2009

Fiesta Nacional


El conjunto uruguayo tuvo una noche de ensueño, rememorando las mejores épocas de la copa libertadores, le hizo lamer el piso a River Plate goleándolo 3 a 0 y quedando a un paso del cambio de pantalla.
Más de 55.000 personas fueron testigos de una victoria implacable de Nacional, color, calor, ambiente de final y todo pintado de tres colores, rojo, azul y blanco.
El presente tricolor en esta copa reaviva los sueños de todos los nacionalófilos, 100% de efectividad, tres jugados, tres ganados, comandando de manera cómoda el grupo 3 de la copa en su 50 aniversario. Las mejores noches de copa en el centenario retornaron a la memoria del hincha tricolor luego de la trascendental victoria que coloca al fútbol uruguayo (más allá de la crisis) en la consideración del continente, una vez más.
En la primera mitad, el conjunto argentino tuvo el dominio del balón, manejó el esférico a su antojo, pero sin plasmarlo en la red adversaria. Los volantes tricolores surgieron constantemente ante el mínimo esbozo de creación de fútbol por parte de la visita, dejando sin banca a el juego millonario. Gallardo paso desapercibido, siendo devorado por Morales y Arismendi, Fabbiani fue lo mejor del millonario, aunque siguió siendo "ogro", pero ésta vez, sin princesa.
La primera conquista tricolor llegó en un momento clave del partido, Romero le lanza un hueso dulce a Medina, éste aguanta el balón, y Fernández, con el arco de frente, deja de estatua a Barbosa. 40 minutos de partido, 1 a 0, golpe al mentón y pelota al medio.
Para el complemento el protagonista del partido fue la visita que iba e iba en busca del empate, Nacional esperaba, y con cada corrida de Lodeiro (Rama boy) había olor a gol, hasta que…
72 minutos, contra letal tricolor, remate mordido de Blanco (ingresó por Mondaini), toma el rebote Lodeiro que desenfunda sin demasiadas pretensiones de gol, pero que lastima a un remiso Barbosa, 2 a 0 anda a buscarla a las piolas.
La tribuna delira, el estadio tiembla y los borrachos se quedaban sin vino, todo era Nacional, la fiesta se expandía de norte a sur, de este a oeste, el bolso estaba consiguiendo un triunfo importantísimo. River Plate estaba groggy, no ofrecía resistencia, y el tricolor, para completar la noche, convierte el tercero por intermedio de Victorino luego de remate libre soberbio, 3 a 0 locura total.
Nacional pica en punta, es líder cómodo, y cantando bajito, dice presente en la copa, River se fue aplastado por un gigante de América (como lo tituló Martín Liberman, periodista de Fox Sport), y aunque “el gordo” Fabbiani piense que Nacional no tiene nivel de copa, de todos modos, se fue con unos kilos de más por la cena brindada por el buen anfitrión.

viernes, 13 de marzo de 2009

Indicadores

En todo campo del conocimiento suelen ser de utilidad lo que llamamos indicadores, que no son más que instrumentos que nos sirven para medir o calificar un concepto abstracto.

Ya te estás preguntando a que voy con todo esto, bueno, el fútbol como todo campo del conocimiento humano (?), no está ajeno a esto; es así que yo pienso que si uno quiere medir el nivel de determinado arbitraje en un partido un buen indicador sería cuántos minutos le dedica el programa “Pasión” a las jugadas polémicas del mismo, o por ejemplo si yo quisiera medir la trascendencia de determinado jugador en un partido utilizaría como indicador la cantidad de veces que es nombrado por el relator de turno, y los ejemplos son miles.

Pero a lo que me quiero referir en este momento es a un hecho que me atormenta desde hace bastante, ya que decidí medir el prestigio del campeonato uruguayo con un indicador infalible, me puse a analizar en las distintas cadenas internacionales el orden de aparición de los goles de las diferentes ligas latinoamericanas en sus noticieros de cada domingo a la noche (lo que para el fútbol viene a ser prime time).

1er experimento: Fox Sports Noticias, después de recorrer goles, declaraciones y estadísticas de la liga argentina, mexicana y las principales europeas llegó el turno de la liga chilena, donde me vengo a dar cuenta que un Coquimbo vs. La Serena es más que un Peñarol-Danubio, que un Nacional-Cerro, y lo peor de todo es que el informativo terminó sin siquiera rastros de la fecha en Uruguay, lo cual parece lógico, yo como director de programación no le reservaría un espacio en horario central a una liga que en casi todas las fechas corre riesgo de suspensión.

2do experimento: Sportscenter (ESPN y ESPN+), el orden de los factores varió, no así el producto, que fue tremenda desilusión de mi parte al darme cuenta que internacionalmente no le importamos a nadie, me tuve que fumar un par de tiros en los palos (porque hasta eso pasan) de un aburridísimo cero a cero entre dos cuadros colombianos que si no me equivoco eran Deportivo Pasto y Boyacá Chicó.

Pero esto no queda acá, lo peor de todo es que cuando finalmente se dignan a pasar los goles de Uruguay (el martes más o menos) los pasan a mil por hora, sin repetir nada y equivocándose en el 80 % de los nombres, subiendo esta tendencia cuando se trata de cuadros chicos.

Por suerte TyC Sports tiene una honrosa excepción, que es el programa “Gol Uruguayo”, conducido por Diego Jokas… que va los martes!!!!!!

Lo más triste de todo es que ya no me embalo más con el Wanderers de Capitano, ni con el Cerro de Acevedo, ni con el Racing de Verzeri; ahora me tiene loco de la vida lo bien que el “Bolillo” Gómez está haciendo jugar al Independiente Santa Fe y no veo la hora de ver los goles contra La Equidad en ESPN+

jueves, 12 de marzo de 2009

Que problema....se mojó la entrada!!!


Esto de la suspensión de los partidos por las inclemencias del tiempo, desajusta a más de uno. No solo a los protagonistas del espectáculo, que deben esperar la resolución del mismo para tener un mejor panorama en la tabla de posiciones, sino también, a aquellos que acudieron al evento y por una razón u otra se quedaron con ganas de ver la segunda parte de la película…al final, tiran la piedra pero esconden la mano.
Obviamente que aquel que guardo su talón de la entrada va a poder ingresar al partido sin ningún inconveniente, pero he aquí la pregunta por la foto con el pato celeste: ¿Qué pasa si mi entrada se me moja y se deteriora?, seguramente te queres matar tres veces porque te quedas sin ella y no podes entrar.
Si esta se pierde o se tira a la basura, fuiste por Gilda, pero si se te moja…uhh, que calentura!
No sólo se te moja la entrada, también te empapas hasta los huevos (a no ser que le compres un paraguas al hombre merchandising, que de por cierto salen caribeños), y encima te hacen ir al estadio un día entre semana y te encajan $80 la entrada para ver 45 minutos de fútbol, la verdad, solo en este país pasan esas cosas.
El que esta en su casa, cómodo, tomando mate, con los pies encima del sillón, se caga de risa, pero el que va al estadio a seguir a su cuadro, paga nuevamente la entrada para ver el mismo partido, y encima su cuadro empata. No te sale una bien, eso es estar cagado por un dinosaurio, pero bue…los colores pueden más que la razón.
En este caso le toco a Peñarol, que tiene un poder de convocatoria importante (es válido decir que Siegler suspendió el partido de manera acertada), quizás mañana le toque a Nacional o a otro club importante que este peleando el campeonato. Pero en fin, no se puede cobrar una entrada popular para ver 45 minutos de fútbol a $80. Sin duda esto de ventajear es bien de uruguayo, pero hay que tener un poco más de respeto por los seguidores sano de nuestro fútbol.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Yo tampoco entiendo!!!!


El anterior relato esta basado en un hecho de la vida real, cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia. No obstante, para dar fe de este fundamento, me gustaría agregar una anécdota más sobre esta teoría del narrador en los párrafos anteriores, ya que el fútbol es como el amor, solo un paso separa al sentimiento más lindo del más ruin (el odio).
Partido de Copa Libertadores, año 2003, Nacional pasa su grupo siendo segundo. Para octavos de final lo esperaba el poderoso Santos de Brasil, donde resaltaban dos pibes que hoy en día están en el salón de los privilegiados (Diego y Robinho).
El ex conjunto de Pelé devoro a sus rivales en la primera fase, y para no perder la costumbre, se cruza con un equipo uruguayo. Una vez más los malditos sorteos hicieron que nos topáramos con el “candidato”.
Estadio lleno, tribunas repletas de bote a bote para ver un partido sumamente perdible, pero allí estaba Nacional, ese equipo que muestra su resiliencia a cada momento, que surge de la adversidad como un sufrido hincha de Central de San José (aunque ellos festejan cada 20 años).
Esa noche el tricolor le quitaría la máscara al equipo de Villa Belmiro, pero antes…contemos lo peor.
Para no escapara a la filosofía de vida del uruguayo promedio, comenzamos perdiendo y sufriendo. Los brasucas nos pegaron el baile del año. Ricardo Oliveira fue figura convirtiendo dos goles para el Santos (el primero lo marco el rústico defensa Alex, y el tercero, Robinho), descontó Gabriel Álvez para dar en esbozo de esperanza a nuestros corazones, luego Peralta y Scotti alimentaron ese sentimiento, pero...
Sobre el sector derecho de la defensa de Nacional se encontraba el temible camerunés Angbwa Benoit (no lo conocía nadie hasta que se dijo que era primo de Geremi, jugador de la selección verde africana con paso en el Madrid y en el Chelsea), temible por lo negro, y por lo horroroso en su función. Esa noche, Benoit fue de los más puteados en la historia de Nacional: “Negro de mierda, marca a alguien”, “anda a cazar leones al África inservible” etc, etc…
Quiero invocar en esta situación una frase más vieja que el agujero del mate. “El Fútbol da revanchas”.
El bolso estaba desesperado, la gente en el estadio se quería matar, ya que luego de una épica remontada, una vez más se estaba abajo en el marcador.
El Mesías se hizo presente en el Estadio, el iluminado de Dios y el más puteado de la noche, Benoit que hizo un partido paupérrimo en defensa, empardaría el partido, y ahí… “dios es de color”, “Benoit, mi mujer te ama”, todo tipo de halagos bajaron de las cuatro tribunas.
A todo esto, yo tampoco entiendo nada, si pongo en la mesa esta situación y utilizo mi razón, seguramente me va a decir que estoy para internar, pero por suerte, el fútbol, puede sacarme de cualquier asilo y hacerme sentir que estoy vivo, ya que mi músculo más grande hace caso omiso a mi cerebro. El Fútbol es corazón, y si no lo sentís, no lo entendés (o no profe??)

No entiendo

Hace un tiempo, en plena discusión futbolística, ejerciendo mi ya clásica defensa sobre los juveniles del club llegué a la conclusión de que hay “jugadores puteables”, y no se puede ir contra eso, va más allá de la razón.

Posteriormente a mi hallazgo empecé a indagar que clase de jugador es más puteable, siendo mi teoría que al tipo que viene de otro cuadro se le debe exigir un poco más que al pibe que hizo todas las inferiores en el club y que seguramente cobre mucho menos; grande fue mi sorpresa cuando la mayoría me respondió exactamente lo contrario, y créanme que no hubo manera de convencer a nadie.

Sintiéndome totalmente derrotado completamente comencé a buscar razones,¿por qué lo puteás a fulano?, bueno… si alguna vez tuve alguna duda de que el fútbol y la razón son dos conceptos que no van de la mano, en ese momento las perdí todas; las respuestas recibidas fueron del estilo de “¿Cómo no lo voy a putear si juega con un polera abajo de la camiseta?”, “Se preocupa más del pelo que de jugar al fútbol”, “Está pensando en el pase a Italia”, “¿No viste la cara de nabo que tiene?”, y así sucesivamente.

Es anecdótico el caso de una vez que fui a ver Nacional-River en el Centenario, tribuna Colombes antes del partido, auge de la Cultura Nacional, estadio lleno, llevé a mi novia (reacia a ir a la cancha) convenciéndola con el hermoso ambiente que hay cuando juega Nacional (que además iba primero), “vas a ver la alegría que hay en la gente, todos tirando para el mismo lado… una fiesta!!!”. Cuando el partido estaba a punto de comenzar todo el mundo se calló por un instante y un señor que estaba con sus dos pequeños hijos sentado exactamente delante mío se levantó de su asiento al desesperado grito de “Cardacciooooooo, poné huevos la puta que te parióooooooooooo” mientras se daba vuelta para buscar la aprobación de la gente de la tribuna. Imagínense lo que fue el transcurso del partido (particularmente el 0-3 parcial), tremendo… Aunque al final no fue tan grave, ganamos 6-3, Cardaccio fue figura, y todos contentos, salvo mi novia, que nunca más fue a la cancha.